Las malformaciones pulmonares congénitas son alteraciones en el desarrollo del pulmón que se originan durante la gestación. Aunque el nombre puede sonar alarmante, se trata de una condición que hoy en día se diagnostica con mayor precisión gracias a los avances en las ecografías prenatales. En muchos casos, los niños nacen sin presentar ningún síntoma y llevan una vida completamente normal.
Entre las formas más comunes se encuentran la Malformación Congénita de las Vías Respiratorias Pulmonares (CPAM o MAC), el secuestro broncopulmonar, el enfisema lobar congénito y el quiste broncogénico. Cada una tiene características específicas: algunas se presentan como pequeños quistes, otras como masas de tejido con un riego sanguíneo particular o como zonas del pulmón que atrapan aire en exceso.
¿Cómo se detectan y cuál es su tratamiento?
La mayoría de estas lesiones se detectan antes del nacimiento durante los controles de rutina. Si no se diagnostican en la etapa fetal, suelen manifestarse durante la infancia a través de infecciones respiratorias recurrentes en la misma zona del pulmón o por hallazgos en estudios radiológicos.
El tratamiento depende de la presencia de síntomas y del tipo de lesión. En los niños que presentan molestias o infecciones repetidas, la indicación suele ser la cirugía para retirar el área afectada. En casos asintomáticos, existe la opción de realizar intervenciones preventivas en etapas tempranas —aprovechando la gran capacidad de regeneración pulmonar que tienen los niños en sus primeros años— o mantener un seguimiento médico estricto a lo largo del tiempo. Ante cualquier duda, el equipo de pediatría y cirugía infantil de la Nueva Clínica del Niño está disponible para acompañar y orientar a las familias.

