La hepatitis es una inflamación del hígado causada por diferentes virus (A, B, C, D y E) que pueden provocar desde síntomas leves hasta severos daños hepáticos. Aunque todos los tipos de hepatitis comparten manifestaciones similares —como fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal o ictericia (coloración amarillenta en la piel y ojos)—, en la infancia debemos prestar especial atención a las de transmisión fecal-oral, como la hepatitis A y E. Estas se contagian principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, falta de higiene o contacto directo con una persona infectada.
En el día a día con niños y adolescentes, la prevención empieza en casa con hábitos sencillos pero fundamentales. Para evitar las hepatitis de transmisión fecal-oral, es clave lavarse muy bien las manos con agua y jabón después de ir al baño, antes de cocinar o comer, y lavar correctamente las frutas y verduras. En el caso de los adolescentes, también es importante conversar sobre los riesgos de transmisión de otros tipos de hepatitis (como la B y la C) a través del contacto sexual o el uso de elementos punzantes contaminados.
La vacunación: nuestra mayor aliada
La gran noticia para las familias es que la vacunación ha transformado por completo el panorama de la salud infantil. Gracias a la incorporación de la vacuna contra la hepatitis A en el Calendario Nacional de Vacunación, en las últimas décadas casi se han erradicado las hepatitis fulminantes que antes afectaban a tantos niños. Contar con el esquema de vacunación al día (tanto para hepatitis A como para hepatitis B) es la herramienta más efectiva y segura para proteger la vida y el futuro de nuestros hijos.
Recordá que muchas veces estas infecciones pueden no presentar síntomas de inmediato. Ante cualquier duda, sospecha o para verificar que las vacunas de tu familia estén al día, te esperamos en la Nueva Clínica del Niño de La Plata. Consultá siempre con tu pediatra de confianza para mantener a los que más querés totalmente protegidos.

