¿Sabías que un simple resfrío de julio puede terminar en un fuerte dolor de oído? Durante los meses más fríos del año, las consultas por otitis media aguda se multiplican en la clínica. Para los papás, ver a su hijo llorar a mitad de la noche sin saber bien qué le pasa puede ser muy angustiante.
Desde la Nueva Clínica del Niño de La Plata, te explicamos por qué ocurre esta relación directa entre los mocos y las orejas, y cómo actuar a tiempo.
¿Por qué los resfríos causan dolor de oído?
La respuesta está en la anatomía de los más chicos. El oído medio está conectado con la parte de atrás de la nariz a través de un pequeño conducto llamado trompa de Eustaquio.
En los niños, este conducto es más corto, ancho y horizontal que en los adultos. Cuando un chico se resfría y produce muchos mocos, las bacterias o virus viajan muy fácilmente desde la nariz hacia el oído, acumulando líquido detrás del tímpano. Esa acumulación genera presión, inflamación y el clásico dolor.
¿Cómo identificar la otitis en bebés y niños pequeños?
A los chicos más grandes les resulta fácil decir «me duele el oído». El verdadero desafío es detectarlo en los bebés que aún no hablan. Prestá atención a estas señales:
- Llanto incontrolable al acostarse: Al ponerse en posición horizontal, la presión dentro del oído aumenta, provocando un dolor mucho más agudo. Si tu bebé llora intensamente al acostarlo pero se calma al levantarlo, ojo.
- Tironeo de orejas: El bebé tiende a tocarse, rascarse o llevarse las manos a la oreja afectada de forma repetitiva.
- Rechazo al tomar la teta o la mamadera: El acto de succionar y tragar modifica la presión del oído y les genera dolor, por lo que suelen dejar de comer y llorar.
- Irritabilidad y dificultad para dormir: Están molestos, durmientes y más demandantes que de costumbre.
- Fiebre o secreción: En algunos casos, puede aparecer fiebre alta o llegar a verse un líquido amarillento saliendo del oído (lo que indica que el tímpano se perforó levemente para aliviar la presión; no te asustes, cura rápido con el tratamiento adecuado).
Mitos y verdades: Qué NO debemos hacer en casa
- Colocar gotas ópticas sin receta: Nunca uses gotitas que te quedaron del año pasado o que te recomendó un conocido. Si el tímpano está perforado, ciertas gotas pueden ser perjudiciales.
- Remedios caseros: El famoso «cucurucho de papel de diario», el aceite tibio o el algodón con alcohol no solo no curan, sino que pueden provocar quemaduras o infecciones peores.
- Lo que sí ayuda: Podés administrar el analgésico habitual de tu hijo (como paracetamol o ibuprofeno) en la dosis recomendada por su pediatra para calmar el dolor mientras te preparás para la consulta médica.
Consultá siempre a los especialistas: La otitis media requiere evaluación médica para determinar si es viral o bacteriana y si necesita antibióticos. Nuestro servicio de pediatría está a tu disposición para revisar los oídos de tu hijo y devolverle la tranquilidad.

