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¿Cómo saber si tu hijo necesita anteojos?

El inicio del ciclo lectivo es el momento ideal para evaluar la salud visual de niños/as. Muchas veces, la distracción  o  los dolores de cabeza recurrentes  esconden una dificultad visual.

Detectar una patología refractiva (problemas de lentes) a tiempo puede evitar incomodas situaciones para el niño/a y su familia dado que en ocasiones  la demora diagnostica se acompaña de una batería de estudios que, además de resultar normales, retrasan el diagnostico de certeza.

Señales de alerta en casa y en el aula

Debido a que la queja de mala visión requiere no solo que el niño pueda verbalizar el problema sino también de la capacidad para reconocerlo es conveniente mencionar algunas pautas de alarma El acercamiento hacia los objetos, entrecerrar los ojos o inclinar la cabeza al momento de fijar suele relacionarse a un esfuerzo de enfoque. Las cefaleas (dolores de cabeza) recurrentes fundamentalmente al finalizar el día y referidos sobre los ojos es otro parámetro a contemplar

Otros síntomas suelen ser  frotarse los ojos con frecuencia en ocasión de lectura, distracción constante en el aula, preferencia de lo verbal sobre la lectoescritura. Todos estos  síntomas suelen mejorar en el receso escolar e intensificarse a lo largo del ciclo lectivo, por ello, además de la exigencia escolar de cumplimentar con requerimientos burocráticos es importante comprender por qué los niños/as deben revisarse detenidamente y en todos ellos frente a cada consulta realizar además del registro de agudeza visual conforme la edad de cada niño, un examen oftalmológico completo con esquiascopia bajo cicloplejia, esto es colocarle la gotita esperar su acción máxima y “medir” el estado refractivo, es decir si tiene o no problemas de lentes, con espejo de esquiascopia

Desde la Nueva Clínica del Niño, recomendamos realizar los  controles oftalmológicos conforme acuerdo SAP (Sociedad Argentina de Pediatría) – SAOI (Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil) ellos serían: Recién Nacido (durante el primer mes de vida), al Año, a los 3 años, a los 6 y a los 12 y luego 1 control cada dos años. El cuidado de los ojos de tu hijo/a debe realizarse SIEMPRE POR UN OFTALMÓLOGO INFANTIL.

Si bien todos los exámenes son importantes, debemos prestar especial atención al primer y tercer año de vida. Un niño que siempre ha tenido mala visión no sabrá reportarlo, ya que su sistema visual se acostumbra a esa condición. La falta de controles adecuados puede hacer que el problema se detecte recién en la primaria, cuando en muchos casos ya es demasiado tarde para corregirlo eficazmente.

Un diagnóstico temprano no solo mejora las notas en el boletín, sino que previene patologías que podrían ser graves y condicionar una perdida visual irreversible si no se tratan en la infancia.