Orlando Maffesoli es uno de los médicos pediatras más queridos de nuestra institución. El profesional lleva trabajando casi 20 años en la Nueva Clínica del Niño, pero cuenta con una experiencia aún más extensa en el área pediátrica debido a su paso por el Hospital de Niños Sor María Ludovica.
Con su tiempo en el hospital y su estadía en nuestra clínica, el especialista ya lleva más de 40 años ejerciendo una profesión que cuenta con múltiples desafíos, ya que estar a cargo en el área de terapia intensiva pediátrica no deja de ser un verdadero reto, incluso para un médico con su extensa experiencia.
“En el hospital empecé en el 86 y toda la experiencia que fui aprendiendo en estos años se transmitió ahora acá a la clínica. Uno va creciendo día a día”, reconoce el especialista.
Sus inicios como médico y las nuevas generaciones de residentes
Desde sus primeros años como residente a esta parte, el Dr. Maffesoli evidenció cómo la tecnología cambió muchas lógicas de trabajo y para el área de pediatría también tuvo un gran impacto. “Son distintas épocas. Ahora tenemos mucho internet, no sé, celular, ¿no? Podemos buscar bibliografía o artículos rápidamente, incluso desde la cabecera de la cama del paciente. No pasaba lo mismo en mi época. No existía nada. Era solamente libros o artículos que teníamos que mandar a pedir”, recuerda.
“Igual hay una diferencia con las generaciones nuevas, por eso te digo. Tienen mucha más facilidad de acceso a la información que en mi época”, remarca. “Me recibí en el 83. No hace tanto”, recuerda entre risas. “Yo hice dos residencias: una en pediatría y después hice otra de segundo nivel de neonatología. Y después entré con un cargo en el hospital como médico aéreoevacuador de pacientes críticos. Es bastante específico”, resalta.
Pero sobre el trabajo en sí, Maffesoli aclara: “Ninguno de nosotros nació sabiendo lo que estamos haciendo, se fue aprendiendo…En mi época era muy exigente. Después, uno va transmitiendo los conocimientos a la gente nueva, y, con el tiempo, se va haciendo al costado. Uno va dejando que trabajen o actúen los nuevos médicos, aunque siempre estando presentes”, destaca el especialista sobre la formación médica.
“Antes era mucho más el ojo, mirar, observar y ver qué pasaba, ahora se hace lo mismo, pero tenés la ventaja de que podés tener todo más monitorizado. La visión es muy importante porque eso lo aprendes con los años a veces solo el ensayo de errores, pero el avance de la tecnología ayuda a todo”, reconoce el pediatra.
Sobre su experiencia como alumno y luego como maestro de nuevas generaciones, el Dr. Maffesoli cuenta: “Uno primero, al principio, se inicia a observar y después tiene que empezar a hacer las cosas solo. Con el tiempo, uno tiene que transmitir todos los conocimientos, especialmente lo práctico, la practicidad, porque no la enseñan, sino que la tiene que hacer”.
¿Cómo es trabajar con pacientes pediátricos?
Trabajar con niños y pacientes críticos en pediatría requiere contención y acompañamiento especial, ya que se deben comunicar riesgos y situaciones delicadas a los padres. “A veces los médicos somos muy fríos y nosotros trabajamos con pacientes críticos entre la vida y la muerte, entonces uno tiene que poder transmitir lo que tiene el paciente a sus padres y hablar de los riesgos que pueden existir”, destaca el médico.
“Uno tiene que acompañar y a veces yo dejo de ser médico y soy un padre que tiene un niño que está grave. En mi caso personalmente perdí a una de mis hijas, entonces entiendo, no hay un límite bien trazado, pero uno tiene que acompañar hasta el último momento”, cuenta el especialista, con los ojos brillosos, dejando entrever un costado más personal.
“Con los años se me hizo difícil sobrellevar que un paciente ya no siga adelante y que se quede. Antes lo podía hacer… yo tuve una pérdida de una hija y entonces yo seguí trabajando más en esto. La cuestión era ayudar a la otra persona a que pudiera tratar de entender porque no todos pueden hacerlo”, continúa en su relato, en el que habla de la sensibilidad con la que se maneja.
“Con el correr de los años, aunque uno parece que es fuerte, a veces también se le escapa un lagrimón”, dice emocionado.
Un día de trabajo en terapia intensiva
El Dr. Maffesoli valora haber trabajado en terapia junto con tantas personas que fueron cambiando a lo largo de los años. Ha visto cambios en la clínica y destaca el trabajo en equipo que allí se pondera.
“Acá en la clínica yo empiezo un rato antes de las 8. Se hace el pase del médico que se va a para saber las novedades. Yo entro con mi compañera médica. Vemos a los pacientes, los revisamos, charlamos con ellos. Trabajamos si hay alguna urgencia, tenemos que trabajar en conjunto”, asegura.
“Somos un equipo. Acá nadie es más que el otro y como sabemos lo que tenemos que hacer, no nos superponemos. Es como que uno se complementa con la otra persona”, destaca el profesional, dejando en evidencia la forma en que trabajamos en la clínica, codo a codo con los diferentes especialistas para tener un diagnóstico completo y la forma más apropiada de tratar la complejidad de los niños que llegan a nuestra institución.