Ante una obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño (comida o juguetes), la rapidez y la técnica correcta son determinantes. Lo primero que debemos hacer es evaluar la situación: si el niño puede toser con fuerza o llorar, debemos dejarlo toser. La tos es el mecanismo más efectivo para expulsar el objeto. En este caso, solo observamos de cerca. Pero si la tos es débil, el niño no puede hablar, no respira o comienza a ponerse azulado, estamos ante una emergencia grave y debemos intervenir de inmediato.
Pasos vitales ante una emergencia grave El primer paso es asegurar el entorno y pedir ayuda; si hay otra persona, que llame al 107 o 911 mientras nosotros iniciamos las maniobras. Si el niño está despierto pero no respira bien, el procedimiento varía según la edad:
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En bebés (menores de 1 año): Se realizan ciclos de 5 golpes firmes en la espalda (entre los omóplatos) alternados con 5 presiones en el pecho. Es vital recordar: no hacer presión en la panza de un lactante.
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En niños mayores (más de 1 año): Se realizan ciclos de 5 golpes en la espalda alternados con 5 empujes en la panza (Maniobra de Heimlich). Estos ciclos se repiten hasta que el objeto sea expulsado o el niño deje de responder.
¿Qué hacer si el niño pierde el conocimiento? Si el niño deja de responder y se desmaya, debemos acostarlo en el piso e iniciar de inmediato las maniobras de RCP (Reanimación Cardiopulmonar). Un punto fundamental es que, antes de dar aire, debemos mirar la boca: solo si el objeto es visible y fácil de retirar, lo sacamos. Nunca hay que meter los dedos a ciegas, ya que podríamos empujar el objeto más profundamente.
Para garantizar la seguridad de los más chicos, hay tres reglas de oro sobre lo que NO se debe hacer: no sacudir al niño, no darle agua ni comida, y jamás intentar maniobras de extracción a ciegas. Desde la Nueva Clínica del Niño de La Plata, recordamos que la prevención y el aprendizaje de RCP pediátrica son las mejores herramientas para proteger la vida de nuestros hijos.

