Aunque poco conocida por la mayoría de las familias, la hipertensión pulmonar persistente del recién nacido es una condición que puede complicar la salud de algunos bebés durante sus primeras horas o días de vida. En estos casos, los pulmones no logran adaptarse adecuadamente al cambio de la vida dentro del útero a la vida fuera de él, y eso dificulta la oxigenación del cuerpo.
Los síntomas pueden incluir dificultad respiratoria, coloración azulada (cianosis) o una baja respuesta al oxígeno, incluso cuando el bebé está recibiéndolo. Esta patología requiere un diagnóstico y tratamiento precisos, que muchas veces incluyen cuidados intensivos, soporte respiratorio y medicación especializada.
Durante una reciente capacitación interna, el Dr. Claudio Romero, especialista en Neonatología de la Nueva Clínica del Niño, explicó cómo se manifiesta esta enfermedad, sus causas más frecuentes y por qué es tan importante el seguimiento médico en los primeros días de vida.
En nuestra institución contamos con los recursos humanos y técnicos necesarios para detectar y tratar a tiempo estas situaciones, asegurando el mejor comienzo para cada recién nacido.