En el mes de agosto se presentó oficialmente el libro «Adictos en pañales», escrito por el neurólogo pediátrico Mauricio Pedersoli que es parte del equipo médico de la Nueva Clínica del Niño. Se trata de un material único en su tipo dentro de la literatura médica, ya que aborda una problemática cada vez más urgente: el impacto del uso temprano y prolongado de pantallas en el desarrollo neurológico de los niños.
El origen de «Adictos en pañales»
El Dr. Pedersoli, con una vasta experiencia en la observación de trastornos neurológicos en niños, explica el origen de este proyecto literario. «El disparador del libro surge de haber visto a muchísimos pacientes con problemas en el desarrollo neurológico que no tenían antecedentes de relevancia… lo que encontramos como factor común era que miraban de forma muy temprana y muy prolongada las pantallas», comenta. Estas observaciones, realizadas incluso antes de la pandemia, impulsaron al Dr. Pedersoli a profundizar en esta relación y a compartir sus hallazgos a través de charlas en colegios, medios de comunicación y, finalmente, en el libro que presentó recientemente.
La preocupación central del neurólogo fue la falta de antecedentes médicos que justificaran estos trastornos, lo que lo llevó a considerar seriamente el rol de las pantallas como un factor crítico. «Sabía que en algún momento tenía que redondear toda la experiencia que había tenido y empecé con el libro», agrega, subrayando la necesidad de documentar y difundir esta creciente preocupación.
Un mensaje urgente y necesario
«Adictos en pañales» no solo es un libro informativo; es un llamado a la acción. Según el Dr. Pedersoli, «más que nada, el mensaje del material es tratar de concientizar de que es un problema de salud pública que afecta más que nada la salud mental de la población y también la salud física». El especialista advierte sobre las consecuencias a nivel cognitivo-conductual, visual y físico que el uso excesivo de pantallas puede causar en los niños, incluyendo un alarmante aumento en los trastornos psiquiátricos, como la depresión y la ansiedad.
El libro también destaca la gravedad del problema, pero con una nota de esperanza. «Lo más importante es que es un problema que tiene solución», afirma el médico, enfatizando la importancia de la concientización y la difusión de este mensaje para mitigar los efectos adversos de las pantallas en la salud infantil.